“¡Hablen, por favor! Que cuando un pueblo calla, los de arriba hacen lo que les da la gana”
Una crida a la mobilització social, des de Mataró fins a Nicaragua, passant per Nou Barris i el seu antic Comitè de Solidaritat amb Nicaragua.

La Carmen i el Juan, veterans membres de l’agermanament de Nou Barris amb el barri nicaragüenc de Boris Vega, ens aporten aquest text que pensen –amb molta raó– que avui dia és de molta actualitat. El text el va publicar el 22 de juny de 2019 al seu compte de Facebook en Juan Antoni Ciller López, un altre membre d’aquest agermanament, que hi col·laborava des d’una entitat solidària mataronina. El text diu així:
En el año 2012, en mi último viaje a Nicaragua, acompañando a mi recordado amigo Rafa Juncadella, por cuestiones solidarias y más en concreto, para cerrar unos cursos que financiábamos desde Mataró el col.lectiu EPMA Solidaria, para poner en marcha una escuela taller en un barrio marginal de la ciudad de Estelí (Boris Vega). Recuerdo que estaba todo preparado para que los jóvenes del barrio comenzaran los cursos elegidos por ellos mismos. Ya teníamos los profesores de mecánica, carpintería, electricidad, manualidades y corte…
Pero ¡he aquí! Nos faltaba el profesor de cerámica.
Con el fin de encontrar un “profesor”, Rafa nos sugirió que fuéramos hasta Santa Rosa de Mozonte, un pueblo indígena al norte de Nicaragua, en donde eran especialistas en alfarería. Al día siguiente nos pusimos en marcha para recorrer los más de 150 km que nos separaban hasta Santa Rosa.
Al llegar al poblado, nos recibió el presidente de la comunidad, un hombre de mediana edad, tez ennegrecida y prematuramente envejecido, al que le expusimos nuestro cometido y hasta dónde podíamos llegar económicamente para contratar a uno de sus alfareros como “maestro” para nuestra escuela/taller del Boris.
Ante sus dudas, el buen hombre, después de meditarlo, nos comentó que tenía que reunir al pueblo en asamblea y que fueran ellos los que decidieran nuestra propuesta.
Así lo hizo y a media tarde, después de terminadas las labores, en su mayoría agrícolas, se reunieron todos los habitantes de la comunidad en asamblea.
Lo hicieron en un espacio abierto, semejante a un campo de baloncesto con un techo muy rudimentario, con el cual se protegían del sol y de la lluvia, si la climatología les era adversa.
Después de que su presidente les expusiera, con todo lujo de detalle, nuestro cometido, les pidió que opinaran abiertamente y que entre todos adoptaran una decisión viable.
Las más de 150 personas allí concentradas y expectantes quedaron en completo silencio. Allí nadie se movía. Nadie opinaba. Como si de un funeral se tratara, el silencio se apoderó de todos los allí presentes.
Fue entonces cuando el presidente, visiblemente enojado, alzando la voz, les recriminó con unas palabras que se me quedaron grabadas para el resto de mis días.
“¡Hablen, por favor! Que cuando un pueblo calla, los de arriba hacen lo que les da la gana”.
Estremecedoras palabras. Que cada uno de nosotros reflexione. Cuando en “democracia” no opinamos, no salimos a manifestar las injusticias, nos da lo mismo que mande quien mande. Cuando en las entidades, partidos políticos, comités, etc., todos callamos, los “apoltronados”, “gurús”, de arriba, hacen con el pueblo lo que quieren.
Creo que cada uno de nosotros nos tendríamos que aplicar esta frase en todos y cada uno de los órganos de este país, en donde, aparte de no manifestarnos para mejorar nuestro entorno, solo nos conjuramos en “asamblea general” para ver un Barça-Madrid ¡Así nos va!
En recuerdo de los habitantes de mi querida comunidad de Santa Rosa de Mozonte:
Vientos de pueblo.
Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.
Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.
Miguel Hernández "El pastor de Orihuela"





