Prosperitat

“A los diecisiete me impliqué en la Gestora del CJP, eran los tiempos de los módulos, de los barracones”

Entrevista a Javi, del local d’assaig del Casal de Joves de Prosperitat. Feta per al número 65 d’A les barriades!, la revista del Casal de Barri de Prosperitat.

Entrada al buc d’assaig del Casal de Joves de Prosperitat.

¿Hay buc d’assaig en el Casal de Joves de Prosperitat?

Ahora el BUC está equipado y, curiosamente, no hay tantas bandas jóvenes ensayando; a pesar de eso, el espacio se va manteniendo. El equipamiento —batería, amplificadores y demás— se va consiguiendo con el tiempo, un poco por la herencia de los antiguos casales. Si algo se deteriora, siempre hay alguien que lo arregla; siempre hay aportaciones y mejoras.

¿Se nota la falta de bandas en la organización del día a día del Casal?

Es verdad que no está ensayando tanta gente, por eso no hay tanta presencia en la Gestora de músicos. Ahora un poco más, pero el año pasado no hubo tanto movimiento.

Mirando hacia atrás ¿Cómo ha evolucionado la participación de los jóvenes en la Gestora?

Yo empecé ensayando en Roquetas con quince años, pero a los diecisiete me impliqué en la Gestora del CJP. Eran los tiempos de los módulos, de los barracones; recuerdo que había varios grupos que participaban en el estudio. Nos pedían un poco de implicación, no solo venir, ensayar y ‘pirarse’. En aquel momento, quien más quien menos hacía uso del BUC. Ahora no se usa tanto, pero supongo que son etapas; quizás el año que viene de repente hay diez personas a tope con la Gestora.

¿Crees que la cultura del DJ ha desplazado a las bandas tradicionales?

Ahora se tira mucho de los PDs. Es más fácil de conseguir, pero no es tan rico como el proceso de crear con tres o cuatro personas y ser parte de la música que suena en directo. En la Gestora se habla mucho de programar más bandas; estamos apostando para que la gente valore el directo, tanto de DJ como de grupos de colegas.

¿Qué importancia tienen los referentes musicales locales para la identidad de Nou Barris?

Hay referentes que son muy del barrio, como Mateolika. Tú puedes tener como referente a Bad Bunny, pero no lo vas a ver nunca en el barrio; en cambio, sí puedes ver a músicos de puta madre como los de O’Funkillo. El Pepe Bao vivió aquí, hizo jam sessions en Porta muchas veces y ha tocado en La Prospe. Tenemos un sentimiento de pertenencia a Nou Barris muy musical que tiene mucho peso. Los estilos son variados: desde la rumba, que es muy de aquí, hasta el punk, que pegó muy fuerte en las periferias por ser algo de clase trabajadora.

¿Qué bandas o proyectos recordáis con especial cariño por lo que aportaron al barrio?

Hay grupos que recuerdas siempre, como Mateolika o Renato al Aparato, que ha tocado muchos años. La Risa del Pepe, Mocebares… Son grupos que ves en directo, te lo pasas muy bien, y eso hace barrio.

¿Ha cambiado mucho la forma de aprender música con los avances tecnológicos?

A nivel tecnológico se avanza, hoy un amplificador medio barato suena mejor que uno barato de hace años. Cambia la sonoridad de las guitarras o teclados, pero el concepto es el mismo. Cantar es algo que no ha cambiado en toda la historia; lo que tienes que aprender para tocar un instrumento no ha variado mucho en los últimos cien años.

¿Cómo ves la irrupción de la Inteligencia Artificial en el proceso creativo?

A nivel creativo es una putada que se utilice la IA, pero puede que sea algo que acerque la música a alguien que no sabe de música. Puede ser.

¿El género urbano es el que más crece en el espacio del Casal?

Hay todo tipo de música. Pero curiosamente, ahora hay un colectivo de chavales que hacen rap. Cogen bases de YouTube, escriben letras y viene un chaval que es productor y les ayuda. Cuando nos enseñan los temas ves que hay que tener una sensibilidad musical muy alta para hacer una canción con su letra, sus rimas y su melodía.

¿Sirve la música como una herramienta de motivación social para los jóvenes?

Estos chavales vienen mucho al Casal y participan en la asamblea, eso enriquece el proyecto. El año pasado tocaron en la Festa Major, en Ángel Pestaña, y eso motiva un montón. También vienen chavales que quieren ponerse en serio con la música para no estar en la calle; es algo que les llena.

¿Cuál es el secreto para que un proyecto como este dure tantos años?

Mientras haya gente que venga a participar, esto existirá. El Casal de Joves no es tanto el espacio, sino la gente que lo habita. Por eso es importante que cuando vengan a ensayar, se queden a participar en la Gestora.

¿Notáis que sigue habiendo interés por aprender a tocar instrumentos?

Cuando vienen visitas de los institutos les preguntamos si tocan algo. Quizás de veinte personas solo una sabe tocar, pero cuando preguntas a quién le interesaría, casi todo el mundo tiene esa inquietud. El 99% quiere aprender a tocar la guitarra o la batería; lo que necesitan es el medio y un lugar donde hacerlo.

Para acabar ¿Qué formación ofrecéis actualmente y cómo surgió la idea de recuperar los combos?

Hacemos talleres de guitarra y batería con clases individuales, y también un taller de DJ. Lo de los combos es un proyecto que unos chavales del barrio han querido recuperar. Se habían hecho durante muchos años, pero se dejaron de hacer por falta de fuerzas o de gente organizándolo.

¿Qué impacto están teniendo los “combos” en la formación de nuevos grupos?

Los combos ayudan mucho a que se vuelvan a formar bandas. Cuando tocas con otros es muy diferente a cuando tocas solo; conoces gente y te lo pasas mejor. El otro día tocaron aquí bandas de hard rock, de grunge… es muy abierto. Incluso hay músicos que tocan en diferentes grupos de distintos estilos. Mucha gente que ha ensayado aquí tiene su proyecto personal o en banda. Hace años ensayaba la Raquel Lúa, que ahora es cantautora. Han salido músicos del barrio súper profesionales que podrían estar tocando con los más grandes.

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